twitter.com/Montse_yoUna noche donde las personas corean a gritos esa palabra, una y otra vez. Algarabía, se rocían con espuma y comen esquites. Una noche donde todos se dicen mexicanos, las dietas se complementan con variedad de platillos hechos de maíz, el cereal súper nacional.
Mis ojos contemplan el zócalo iluminado por vistosos fuegos artificiales. Las luces que adornan los edificios adyacentes se suman al disfraz fugaz de mexicanidad, ese que se asoma ante el triunfo de los compatriotas en el exterior, cuando se recuerda la patria o la virgencita de Guadalupe.
De repente, el panorama cambia, ahora estoy en el zócalo de Toluca. Parece el mismo escenario, sólo los personajes cambian: allá Felipe, aquí Enrique...Más allá don Marcelo.
El recuadro que enmarca los pequeños paisajes que miro se queda vacío después de tanto brillo. Pasan de las once, estruendos lejanos atormentan a los perros, quienes ladran y corren para esconderse bajo cualquier mueble que los aleje del peligro con olor a pólvora.
Aún sigo sentada frente a la televisión que encierra personalidades con una actitud que enferma; me cuestiono una vez más si ser mexicano es vestirse de charro y ser ferviente consumidor de tequila. No me gusta el tequila, no soy charro, pero soy mexicana.
Vuelvo a presionar los botones en busca de alguna distracción. Después de apagar el aparato trasmisor, termino escuchando "Tijuana bass" de Nortec Collective. Es una música muy mexicana, pienso. El sonido beat-beat, sumado al acordeón y percusiones, diluyen y opacan los acalorados versos del regaettón en la casa de a lado.
Por un segundo mi enclaustramiento se ve interrumpido por un sonido tan fuerte que hace temblar las ventanas de la casa. Cómo un trueno, deja después un halo de silencio, el ambiente se torna aburrido, ya tengo sueño.
Salgo a la calle y no encuentro más que la reunión de vecinos; unos se creen muy mexicanos porque comen pozole y tamales. Aún no se visten de charro, ni toman tequila, por su lengua corre el ardiente, dulce y "mexicanísimo" sabor del vodka.
De vuelta a la realidad, éste es un día irrepetible -por lo menos este año- Las banderitas tricolor seguirán a bordo de un microbús; las luces del centro, prendidas toda la noche...Igual que todos, aquél niño mirará sorprendido (e incomprensivo) los destellos en el cielo; mientras, miles de mexicanos apáticos nos preguntamos por qué festejar algo que no disfrutamos del todo.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
¡Viva!
Un poco de espíritu mexicano para celebrar. Recomendación de la noche Nortec Collective. ¡Viva cada uno de los apáticos por las fiestas patrias!
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1 comentario:
A algunos convence la falsa identidad de mexicana, a algunos no, la distinción la encontramos en el conformismo y la enarbolación de los valores mas propios de un "outsider" globalizado, qué contradicción, las personas escépticas somos marginadas por no atender a los llamados de unidad que convoca un sistema que busca la polarización con sus acciones, otra contradicción, contradicciones y contrastes en un país que cada que puede se unifica y siempre que le es posible se preocupa de lo que le ocurre del zaguán de su casa para adentro, casa tomada diría Cortazar, ¿quién es el invasor?, el nacionalismo a la mexicana, disfraz que sirve en momentos de euforia deportiva donde se buscan sublimar los cinco minutos de odio acumulados a cada paso que damos, ¿la causa?, nuestra miserable realidad, pesadumbre que preferimos relegar en los confines del hogar y de donde nunca saldrán..
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